Situación en Lesbos.

Proem-Aid realiza labores de rescate y salvamento de los refugiados e inmigrantes que llegan por mar a la isla griega de Lesbos.

Más de un millón de personas han llegado a Grecia desde 2015.

La travesía por mar entre Turquía y la costa este de Lesbos es de unos 20 km. Es la parte más peligrosa del viaje por el riesgo de naufragio de las barcas en las que llegan. En la mayoría de los casos los chalecos salvavidas que llevan puestos son falsificaciones y se comportan como lastres hundiendo a la persona que los lleva en caso de caer al mar.

Los refugiados huyen del horror de la guerra y de terribles conflictos armados. Bebés, niños y personas mayores son especialmente vulnerables. Sufren todo tipo de peligros y amenazas durante su travesía. 

Sentimos rabia e impotencia cuando vemos el “equipamiento de seguridad”: niños con bolsas de basura a modo de chubasquero, flotadores de juguete que se emplean como chalecos salvavidas… En caso de naufragio, los niños son los primeros en morir.
Los refugiados siguen y seguirán llegando mientras duren los conflictos.

Las lesiones pueden ser, por ejemplo, pies necrosados por andar por las montañas nevadas en invierno, personas con hipotermia. Hemos prestado primeros auxilios en caso de heridas, ataques cardiacos y epilépticos. Aunque las peores lesiones son aquellas que no se ven, son las “lesiones” psicológicas por las que han vivido. Muchos de ellos llegan en profundo estado de shock.

Diario de a bordo

“Los últimos días están siendo especialmente duros. He perdido la noción del tiempo, dormimos en torno a 4 horas diarias.

Hace unos días se produjo un nuevo naufragio. En el dingui viajaban 13 personas. Cuatro de ellas murieron ahogadas. Seis fueron rescatadas. Tres permanecen desaparecidas.

Desde entonces, estamos saliendo al mar en busca de cuerpos, aunque el tiempo juega muy en nuestra contra para poder encontrarlos. Es desesperante, como buscar una aguja en un pajar… inmenso y oscuro.

En ese momento, en el sur tenemos miedo a abandonar la orilla, por si alguien, a lo lejos, nos necesita.

Gracias a todos lo que hacéis posible esta guardia y cada una de las manos que hemos tendido. Muchas gracias.”

Onio Reina.
Bombero Voluntario.

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